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cultivo de fresas

DE FRESITAS Y FRESONES

Les llamamos fresas, pero realmente son fresones. Descubre las diferencias con sus delicadas parientes, la fresa silvestre. Y ya de paso un poquito sobre su origen y la importancia de su cultivo en España.

Algunos tendrán la inmensa suerte de vivir cerca de un bosque frondoso, de estos de cuento y podrán pasear por caminos y linderos en busca de la diminuta y aromática fresa silvestre, Fragaria vesca, que es su nombre científico. El resto de los mortales, o cualquiera que quiera una cantidad razonable de fresas a un precio razonable, tendremos que conformarnos con las cultivadas.

No son lo mismo fresas que fresones

Se conocen más de 20 especies de Fragaria y con algunas de ellas se han obtenido miles de variedades mediante hibridación, cruzando unas especies con otras, vamos. Entre las fresas cultivadas tenemos algunas parecidas a sus ancestros silvestres, la variedad «Reina de los valles», por ejemplo, cuyo cultivo es delicado y son más bien un producto gourmet.

Por su parte, el antepasado de todas las variedades actuales de fresón se obtuvo en Europa en el siglo XIX a partir del cruce de fresas americanas, Fragaria virginiana del norte y Fragaria chiloensis del sur. El fresón que conocemos y consumimos es un híbrido; se llama Fragaria x ananassa y se cultiva en sistemas de horticultura intensiva.

Fresa silvestre
Fresa silvestre en un bosque sueco. Foto de Philip Jägenstedt.

Su cultivo en España

En España, la provincia de Huelva se produce el 97% de la fresa española. Entre las desembocaduras del Guadalquivir y el Guadiana el suelo es más bien arenoso, algo que le gusta a la fresa. El agua, dulce, que la salobre le sienta fatal. El clima mediterráneo subtropical, con temperaturas suaves y pocas heladas, permite a las plantas producir fresas mucho antes que en el norte de Europa.

Hace tiempo, la variedad Camarosa ocupaba un 98 % de la superficie gracias a su productividad y calidad; era además la más precoz y se adaptaba sin problema a las condiciones de cultivo de esta zona. El fresón “Camarosa” se creó en la Universidad de California y, al igual que ocurre con tantas cosas sujetas a derechos de propiedad intelectual requiere de licencia para su multiplicación. Actualmente, conviven en el supermercado una mayor de variedades, tanto procedentes de Estados Unidos como desarrolladas en Huelva: Fortuna, Rábida, Marisma, Candy…con una o varias características específicas:

  • Resistencia a la clorosis férrica (los suelos con demasiada cal le producen “anemia”).
  • Plantaciones fuera de la época normal (para alargar la temporada).
  • Aptitud para el transporte (tienen que viajar miles de kilómetros hasta llegar al norte de Europa) y a la conservación en frigorífico (tienen que aguantar todo el viaje).

El cultivo del fresón

La planta de la fresa va cambiando su comportamiento a lo largo del año. En otoño, comienza a acumular reservas en las raíces en respuesta al descenso de la temperatura y los días más cortos. Llegado el invierno entra en una fase de latencia – sin perder las hojas, ya que es perenne – hasta acumular las horas de frío necesarias para salir de ella. En primavera, con los días más largos y la subida de temperaturas, la planta se pone a trabajar a tope, formando las flores y los frutos. En verano la planta se multiplica vegetativamente por estolones.

Reproducción de plata de fresa por estolones
Estolones de fresa. Foto tomada de www.urbanicultor.es

Condiciones ambientales

Desde el punto de vista del clima, la fresa puede crecer en casi cualquier lugar – resiste muy bien las heladas y es capaz incluso de sobrevivir a temperaturas de 55 ºC. Otra cosa es su cultivo, ya que para conseguir fresas en condiciones hacen falta una temperatura media anual de 15 a 20 ºC. Con demasiado frío (menos de 12 ºC) cuando se están formando los frutos hace que estos se deformen. Por el contrario, demasiado calor hace que las fresas maduren muy rápido, y no alcancen el tamaño adecuado para ser vendidas. Ya hemos visto además que necesita pasar frío (X días con temperaturas por debajo de 7 ºC) para desarrollarse y dar muchas y buenas fresas.

Como en Huelva los inviernos son más bien suaves, las fresas no pueden acumular el frío necesario. Por este motivo, hay que traérselas de viveros situados en zonas más frías o con instalaciones frigoríficas, ya creciditas y listas para fructificar y producir. Hace unos diez años, lo habitual era traerlos del norte de Europa, pero hoy en día el origen de casi todas esas fresas está en Castilla y León, donde se produce prácticamente toda la planta madre que producirá los fresones en primavera. 

Al contrario que la fresa, el fresón da fruto durante una sola temporada o dos como mucho, pasada la cual se eliminan las plantas.

Toda precaución es poca

Con el campo de cultivo vacío se procede a tratar el suelo, ya que estas plantas son sensibles a hongos del suelo, nematodos (“lombricillas”, para entendernos) y malas hierbas. Esto se suele hacer tapando el suelo con plástico e inyectando por debajo productos fitosanitarios – hasta hace no mucho se utilizaba el bromuro de metilo, pero se prohibió porque contribuía al efecto invernadero. Otra forma es dejar que alcance temperaturas de hasta 60ºC con los calores del verano (supone la muerte de todo bicho viviente que viva ahí debajo) en la técnica denominada “solarización”.

Antes de que llegue la planta se cubren los caballones con cubiertas de plástico negro que cumplirán tres funciones:

  1. Impedir que salgan malas hierbas.
  2. Mantener el suelo calentito.
  3. Evitar el contacto de las futuras fresas con los organismos del suelo. Según las circunstancias se suele optar por levantar túneles de plástico grandes o pequeños, incluso invernaderos, que contribuirán a forzar el ciclo vegetativo.

Huelva, líder europeo

Si a estas técnicas de cultivo que permiten obtener fresón desde el invierno al verano y le añadimos una decidida apuesta, la calidad (cosecha manual, sistemas de lucha integrada frente a plagas, nuevos sistemas de cultivo hidropónico, etc.) no es de extrañar que más del 85% de la fresa de la región se destine a la exportación. Los destinos son Francia, Alemania o Reino Unido. De hecho, la provincia de Huelva es el primer productor de fresas de toda Europa y el segundo mundial tras el estado de California.

Actualmente, Marruecos se ha convertido en un importante productor que no solo compite con el fresón español por tener unos menores costes de producción (laborales y derivados de los requisitos medioambientales) y por ha conquistado mercados por comenzar dos meses antes la campaña (diciembre frente a febrero/marzo).

Interior de un invernadero de fresas
Invernadero de fresas. Foto de archivo.

Una planta muy fácil de tener en casa

Para terminar y dado que la fresa y el fresón son plantas estupendas para tener en casa, compartimos enlaces que nos han gustado de los innumerables blogs de huerto urbano para quien se quiera animar.

Un resumen de lo que hemos contado, con alguna cosilla interesante, más lo tenéis aquí.

Y una práctica manejable guía para el cultivo de fresas, elaborada por la gente de Cocopot, puedes encontrarla aquí.

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