Saida se atrevió a hacer el camino contrario al que hacen muchos jóvenes hoy en día. De Barcelona a las montañas de León, decidió compatibilizar su tarea de auditora medioambiental y de seguridad industrial con la ganadería extensiva.
En esta entrevista nos cuenta cómo es su día a día, las ventajas de vivir y los inconvenientes de vivir, trabajar y formar una familia en un lugar tan apartado y fascinante como la comarca de Babia.
¿Desde cuando eres ganadera? ¿qué animales tienes?
Desde que llegué a Babia a vivir definitivamente, en 2019-2020, y lo compatibilizo con mi trabajo como ingeniera medioambiental.
Junto a mi marido, tenemos vacas de raza Asturiana de los Valles, Asturiana de la Montaña y Fleckvieh, yeguas y ovejas.

¿Cómo es el día típico de un ganadero extensivo? ¿Qué problemas se encuentran en la zona donde vives?
El día empieza siempre temprano, sobre las 6.30-7 de la mañana. Lo primero es atender el ganado estabulado (terneros y corderos pequeños y vacas y ovejas paridas) para luego subir al monte a revisar el estado del resto de los animales y darles de comer. Siempre hay algo que hacer; arreglar algún cierre, mover algún animal, sacar el abono acumulado… No se para, hay que estar atento 24 horas los 365 días del año. Y esto, compatibilizarlo con una familia con 3 hijos y un trabajo paralelo, con lo que todo eso implica. ¡No me da tiempo a aburrirme!
Los principales problemas que nos encontramos en Babia son los ataques de lobo y también de oso, la burocracia sin sentido desconectada de la realidad del territorio, la pésima conexión a internet y cobertura de móvil seas de la compañía que seas y el desastroso estado de las carreteras de la zona.

¿Cuál consideras que es la parte más difícil del trabajo de un ganadero? ¿Y la que más satisfacciones da?
La parte más complicada es la dedicación que implica, porque te absorbe como decía antes las 24 horas de los 365 días. Cuando no hay un animal enfermo, hay un parto, un ternero que cuidar… Siempre tienes que estar atento y no desconectas. Pero si es lo que te gusta, lo haces con agrado.
Sin duda, la parte que más satisfacciones da es la conexión real con la naturaleza, atender partos y que salgan bien, ver como ayudas a traer vidas al mundo y ver en qué se convierten esos animales. Esta conexión con el mundo natural te fija los pies al suelo y te hace darte cuenta de lo que de verdad importa.

¿Merece la pena económicamente ser ganadero en extensivo?
Esta es una pregunta complicada. Si hablamos del rendimiento de los animales que se venden como resultado de la cría en extensivo, actualmente los precios de venta están bastante equilibrados. Después de unos años de precios bajos, ahora los animales tienen una valoración más o menos adecuada, aunque deberían seguir al alza para cubrir los gastos de producción, que no paran de subir.
Si hablamos de las ayudas de la PAC, mi respuesta sería muy diferente. Estas ayudas se planifican en despachos, por gente que nunca ha pisado un campo, un monte, y no son justas. Actualmente estas ayudas están directamente relacionadas con la extensión de terreno que puede acumular un ganadero, potenciando así el pago de auténticas barbaridades por puertos de montaña y pacederos. Al final, el que más dinero tiene, más paga por los terrenos disponibles y más ayudas recibe. Si las ayudas se plantearan por producción, el reparto sería más justo, premiando a aquellos ganaderos que, cuidando adecuadamente a sus animales, consiguieran año a año mejores resultados productivos y se garantizaría el famoso “bienestar animal”.
Estudiaste ciencias ambientales y compatibilizas la ganadería con otros trabajos, ¿cuáles son? ¿has podido aplicar tus conocimientos en el ámbito del desarrollo rural?
Desde Babia, trabajo como consultora ambiental en mi propia empresa (laratecnic.com). Desde aquí, teletrabajando, ofrezco asesoría individualizada a empresas de todo tipo y de cualquier sector sobre cumplimiento legal en medio ambiente y seguridad industrial. Gracias al teletrabajo, puedo estar atendiendo el ganado en el monte y redactar a la vez un informe de auditoría legal desde el portátil. Todo un lujo…
Mis estudios me han permitido aplicar mucha de la normativa teórica que conocía al sector ganadero y al mundo rural. Al leer todos los días boletines oficiales y estar al día de la legislación publicada, he podido ayudar a muchos emprendedores de esta zona a solicitar ayudas, adaptarse a la normativa actual, redacción de proyectos, etc.
Viviendo en el medio rural, ¿cómo llevas el teletrabajo?
El teletrabajo me permite trabajar como ingeniera con empresas ubicadas en la otra punta del mundo, sin tener que viajar ni perder el anclaje tan fuerte a la tierra que tengo ahora mismo ni descuidar a mi familia. En un solo día puedo planificar 3-4 reuniones vía Teams o Meet y seguir con mis tareas como ganadera y madre. Es toda una suerte…
Otro tema es el nivel de internet que tenemos en Babia (y comarcas cercanas). La fibra ha llegado tan solo hace unos meses y funciona regular, con cortes habituales. Y la cobertura móvil, es desesperante… Da igual de qué compañía seas, si nieva, si hace sol, si es un día de viento… Siempre hay alguna excusa para justificar que la cobertura desaparezca de repente durante días.
Garantizar conexiones de calidad en el medio rural es una de los pilares más importantes para mantener la vida de los pueblos. Hoy en día internet es necesario tanto para los niños y jóvenes que tienen que estudiar como para los adultos que necesitan teletrabajar y realizar trámites básicos. Las Administraciones estatales, autonómicas y locales se llenan la boca con campañas vacías sobre la España rural, sus beneficios, sus ventajas… pero en realidad se olvidan que alguien que quiera venir a vivir al pueblo al menos necesita tener garantizados tres pilares básicos: una educación de calidad para sus hijos, una sanidad cercana que te atienda cuando más lo necesitas y unas conexiones telemáticas que te permitan desarrollarte laboralmente sin trabas. Si estos tres pilares no se garantizan, nadie va a dar el paso, y con razón.
¿Qué te llevó a volver a tus raíces en Babia? Dime una ventaja y un inconveniente de vivir en un lugar como este.
Volví a Babia después de que la vida me diera un golpe brutal que me puso la vida del revés. Interpreté esa señal como que era el momento de hacerlo. Si no era en ese instante, nunca lo volvería a intentar. Fui valiente y alocada a la vez. Mucha gente de mi entorno no lo entendió, pero fue una apuesta a ciegas por mi bienestar y el de mis hijos y sin duda no me arrepiento.
La principal ventaja de vivir en Babia es la visión tan real de la vida que te proporciona estar en contacto directo con la naturaleza. Te das cuenta de lo que de verdaderamente importante, de la fragilidad de la vida, de que el tiempo es relativo, que no hay nada tan urgente, que todo puede esperar, de la importancia de parar y respirar…
El principal inconveniente de vivir aquí es la dejadez con la que se trata al mundo rural desde las Administraciones. Como comentaba antes, nos tratan como a ciudadanos de segunda. Está claro que en las zonas rurales los servicios públicos en muchos casos van a resultar deficitarios desde el punto de vista económico, pero este punto no debe ser nunca limitante en temas tan básicos como la sanidad, la educación o las infraestructuras. No deben verlo solo como “cuentas de resultados”, si no como servicios básicos que merecen las gentes que sustentan la vida en los pueblos, que no es que sea necesaria, si no que es imprescindible.
En tu cuenta de Instagram, mirando_a_babia compartes unas fotos espectaculares de la comarca donde vives. Si tuvieras que elegir un solo mensaje para que llegue a la gente de ciudad, ¿cuál sería?
La fotografía es una de mis pasiones y, aunque no le dedico todo el tiempo que me gustaría, me ayuda a evadirme y a encontrar esos instantes y rincones que creo necesario mostrar al mundo.
Mi mensaje para la gente de ciudad es muy claro: respeto hacia las gentes de los pueblos. Mucha gente de ciudad cree que aquí la gente vive aislada de la información global y que son intelectualmente inferiores y vienen en vacaciones con ganas de “dar lecciones”. Yo les invito a que escuchen, miren y aprendan. Y a que pregunten también, claro. En los pueblos hay perros sueltos, mastines libres en los montes cuidando los rebaños, las calles están sucias con las idas y venidas del ganado y la maquinaria agrícola, el ruido empieza pronto con el cantar de los gallos… En definitiva, el pueblo tiene su propia idiosincrasia, y hay que respetarla.
En los pueblos es donde trabaja el sector primario, con ganaderos y agricultores que trabajan duro. Y que nadie olvide que, sin sector primario, no existiría ni el secundario ni el terciario, que son la base de la vida de las ciudades.
