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EL PROYECTO “CONOCER LA AGRICULTURA” SE VA AL COLE. CRÓNICA DEL TOUR 2015 POR COLEGIOS MADRILEÑOS.


¡¡ Qué bonito lucía el tablero, recién estrenado, allá por mayo de 2014 !!. Tras dos viajes y miles de niños después jugando encima, necesita un sustituto. Fuente: Gema Morago/ Editorial Agrícola Española.
Si hace cuatro años, cuando terminé de escribir el libro del Proyecto “Conocer la Agricultura y la Ganadería”, me hubieran dicho todo lo que iba a dar de sí, no me lo hubiera creído. Y menos aún que íbamos a visitar colegios acompañando a nuestro amigo Andrés Agustín para acercar un poco más el campo, sus labores y sus gentes a niños mayoritariamente urbanos. 
Nuestra propuesta ha consistido en llevar a los colegios unas versiones de juegos clásicos, pero con contenido agrícola, para que los niños aprendan jugando. La primera prueba de fuego la tuvimos en Cartagena hace poco más de año y medio, y se puede decir que tomamos “la alternativa” el pasado septiembre en la reunión bianual de los Fendtgüinos en la Rioja. En el primer caso fuimos invitados por Syngenta y en el segundo por Fendt, nuestros dos patrocinadores, a los que quiero dar las gracias desde aquí, porque sin ellos nada de esto hubiera sido posible. El despegue definitivo ha sido la gira por quince colegios de la Comunidad de Madrid realizada entre noviembre y diciembre de este año, del que hemos ido dando cuenta en nuestro perfil de Facebook. En esta entrada quiero compartir con todos vosotros esta gran experiencia. 
Antes que nada, he de decir que los niños saben perfectamente de dónde vienen los alimentos, eso de que la leche no viene del tetra-brick ni los pimientos de la barqueta de porexpan está ya más que superado. Sin embargo, en general sí que desconocen mucho vocabulario relacionado con labores (a mi parecer) básicas del campo como arar, esquilar o vendimiar. No sé si es porque apenas se estudia en clase o porque no han tenido ocasión de aprenderlo por otras vías. Aunque no lo hicimos ex profeso, prácticamente todos los coles que hemos visitado estaban en zonas urbanas o semi-urbanas, lo cual explicará muchas de las anécdotas que contaré a continuación.
 
LA CHARLA INICIAL
Como en toda actividad, se hace una charla previa para que los alumnos vayan centrándose en lo que van a hacer y que permite a los monitores valorar su nivel de conocimiento. Enseguida se ve si se ha trabajado el tema o no previamente en el aula. 
El ansia por responder
“—¿Alguien sabe la diferencia…—” pregunta el monitor”. Inmediatamente se levantan unas cuantas manos.
“—¿Entre…? — Unas cuantas manos más arriba.”—¿…la agricultura…— se mantienen algunas de las manos que se habían levantado —…y la ganadería?.”
Alejandro, el monitor, señala a uno de los niños que primero había levantado la mano y este responde “—Es que esa no me la sé — “
Charla inicial en el Colegio San José, en Torrejón de la Calzada. Fuente: Gema Morago/ Editorial Agrícola Española.
Para ponernos en situación investigamos qué cosas conocen los alumnos que tienen que ver con la agricultura y la ganadería. Enseguida sale el pollo, los huevos, un filete, una vaca, una oveja…”—¿y las verduras? — les preguntamos —buenoo…, si, esas también— admiten.”
También hablamos de algunas labores agrícolas: “—¿Y qué se les da a las plantas para que crezcan fuertes y sanas ?— pues “fuertilizante” dice un niño completamente convencido. Hubo otro niño que apuntó que quizás los dibujos animados de “Phineas y Fert” tuvieran que ver algo en el asunto de la fertilización, pero que no acababa de entender cómo.
En este punto es habitual que asocien “plantas”, “animales”, “naturaleza” e incluso la “protección del medio ambiente”. A veces había incluso que recordarles que sí, al final la naturaleza es la que nos da los alimentos, pero que tiene haber alguien que se ocupe de arar, plantar, cuidar los animales, etc…. Será que las nuevas generaciones ven la agricultura de otra manera.
En una granja idílica el caballo en la cuadra es un detalle muy recurrente (ejem, bueno, yo también los dibujaba en mis granjas cuando tenía su edad), mucho verde, flores y/o bichos varios. Esta es de un grupo de niñas del CEIP Josep Tarradellas.
¿Qué diantres es un “agricultor modelo”?
Antes de empezar, les explicamos brevemente en qué consisten los juegos. Como en el juego de la Oca es Andrés Agustín, nuestro “agricultor modelo”, el que hace de oca, aprovechamos para preguntarles:
“—¿Qué creéis que es un agricultor modelo? —”. Las respuestas de los niños (y sobre todo de las niñas) iban todas en la misma dirección: “porque se cambia muchas veces de ropa”, “porque es famoso”, “porque le encanta posar en la alfombra roja”, “porque hace anuncios”… 

 Cuando los monitores ya estábamos deseando meternos directamente en un agujero para no salir jamás, surge una vocecilla tímida al fondo, “—¿Porque es un ejemplo para otros agricultores?— “.Suspiro de alivio.

Nuestro AA utiliza el agua sabiamente, se apunta a cursos de manejo seguro de fitosanitarios, lucha contra plagas y malas hierbas a tiempo e invierte en un buen tractor que gasta menos energía y es más cómodo de conducir. Fuente: César Marcos/ Editorial Agrícola Española.
En una ocasión también aprovechamos para preguntar a los niños si ellos querrían ser agricultores, por qué sí o por qué no. Ganó mayoritariamente el no; y nos dieron dos razones, ambas previsibles aunque cada una a su manera.
“—Porque hay que madrugar mucho — ” dijo un niño.
“—Porque no me gustaría tener que vender animales muertos —” añadió una niña. 
Me hubiera gustado explicarle que tendría un problema realmente serio si fuera ganadera e intentara vender a sus animales muertos, pero ya no quedaba apenas tiempo para seguir charlando y no era cuestión de ponerse a hablar de la función de los mataderos.
EL JUEGO DE LA OCA
En el fondo, los chicos estaban deseando empezar a jugar y el tablero y los dados gigantes estaban ahí, llamándoles poderosamente la atención. Todos querían empezar por el juego de la oca, aunque en vez de oca apareciera un tipo extraño vestido con mono y gorro de paja.
Las casillas
Como ya hemos visto, el juego está planteado para mostrar que es posible llevar a cabo una agricultura profesional, que busca obtener los mejores rendimientos, pero siempre cuidando el medio ambiente y los recursos naturales. Esta idea está reflejada en las casillas en las que aparece nuestro agricultor Andrés Agustín. Al principio del juego los niños escuchaban lo que nuestro amigo tenía que contarles, pero según se acercaban al final, hay que reconocerlo, les importaba tres pimientos.
Una de mis casillas favoritas es la 42, la de las malas hierbas. Fuente: Colegio Ábaco.
A pesar de contar con un agricultor muy profesional, a veces surgen pequeños o grandes inconvenientes  frente a los que sólo cabe estar preparados o saber cómo actuar para evitar males mayores: eran las casillas de la sequía, la erosión o las plagas. La inundación sustituye a la casilla de muerte, ya que destroza cosechas, entra en los almacenes y talleres e inutiliza todo a su paso. Para los más pequeños decidimos sustituir la muerte por un coma profundo, y en vez de volver a empezar hacer retroceder a los jugadores unas cuantas casillas, ya que hubo alguna niña que se nos echó a llorar del disgusto.
Una diferencia importante con el juego de la oca tradicional es que en el nuestro incorporamos adivinanzas o incluso preguntas, para poder utilizarlas en caso de tener alumnos muy puestos en agricultura o ganadería, lo cual apenas ocurrió. Eso si, en las adivinanzas, a veces los chicos mostraban un gran sentido común.
Fuente: Colegio Alameda de Osuna.
“—Atención, adivinanza —anuncia el monitor”.
“—Bonita planta, con una flor, que gira y gira, buscando el sol—”.
Tras mucho cavilar, el equipo azul decide que se trata del girasol, a lo que un niño de otro equipo replica: “—Un girasol no gira buscando el sol…porque si gira tanto se puede romper—”.
Para que el juego funcione, todos los niños tienen que poder  participar. Todos quieren ser fichas, pero siempre es posible. En el Colegio de Educación Especial Sor Juana Inés de la Cruz (de Fuenlabrada) tenían la solución: cuatro vistosas picas de colores, una por cada equipo.  Fuente: Gema Morago/ Editorial Agrícola Española.
MEMORY
El segundo juego en veteranía y un clásico que nunca falla. Nuestra versión estaba pensada para mostrar conocieran las labores agrícolas más importantes y que los chicos las asociaran con imágenes. El problema es que a menudo, era la primera vez que veían algunas de ellas, lo cual ha dado lugar a anécdotas curiosas que ya contaré más adelante.

Jugando al Memory en el Colegio Rosa Montero. Fuente: Gema Morago/ Editorial Agrícola Española.
Según avanzaba el juego e iban quedando menos tarjetones en el suelo, los nervios crecían y los chicos no estaban para hablar y menos aún para escuchar explicaciones.  Fuente: Gema Morago/ Editorial Agrícola Española.
PICTIOBÚ
Este juego ha ido cambiando por cuestiones técnicas. Lo que en origen era un híbrido de Pictionary y Tabú (de ahí su nombre) ha evolucionado en dos direcciones. A partir de unas palabras dadas que ilustran personas, animales, objetos, lugares o acciones que pueden verse en una granja, los niños debían dibujar una granja ideal en la que se reflejaran esas palabras, o jugar al ahorcado con ellas (pero, en vez de un tipo colgando, dibujábamos un manzano al que se le van pochando las manzanas).
En ambos casos lo que buscaba era trabajar el vocabulario relacionado con la agricultura y la ganadería. Algo en lo que en general están más bien flojillos, carencia que suplen con una imaginación bestial y lógica infantil aplastante. 
Según agotaban las oportunidades era necesario darles pistas para que encontraran la palabra oculta. 
“—¿Cómo pueden llamarse las máquinas que recogen la cosecha? —”. 
“—¡¡ Recolectadooor !! —” respondían los niños entusiasmados, aunque la palabra empezara con C y terminara en A.
Fuente: Colegio Alameda de Osuna
Los dibujos, además de relajar un poco a los muchachos, tienen la ventaja de que aportan mucha información sobre lo que para ellos es una granja. A continuación os voy a poner unos cuantos dibujos que no tienen desperdicio.
 A una chica del colegio San José de Torrejón de la Calzada le tocó dibujar un “mono de trabajo”. Simplemente genial.
¡ Viva el vino ! ¿O no?.
Una de las cosas que más me ha sorprendido, es el desconocimiento generalizado de las palabras relacionadas con el mundo de la vid. La pregunta “—¿Qué es un vid?  —” me la hicieron en todos los colegios y todas las veces que jugamos. Tampoco sabían lo que es vendimiar, viñedo o bodega. No pretendo en absoluto fomentar el consumo de vino entre los más jóvenes, pero que conozcan uno de los cultivos más importantes en nuestro país, o que al menos sepan qué planta produce las uvas tampoco estaría de más, ¿no?. Y qué caramba, pensando en el futuro, siempre será mejor mostrar la cultura del vino que la del botellón. 
Si no saben lo que es una vid, difícilmente podrán dibujarla, por eso ninguna de nuestras granjas se parecía ni remotamente a “Falcon Crest” (salvo por la presencia de caballos). El último día, unos niños del colegio Josep Tarradellas me sorprendieron tanto con una bodega que la confundí con una casa de hobbits.
El papel de la mujer en el campo
Lo normal es que las chicas dibujaran granjeras de manera espontánea (y los chicos granjeros), pero no siempre ocurría. En una ocasión decidí tirarle de la lengua a unas chicas: 
“—Os falta algo para que funcione vuestra granja, ¿quién puede ser? —”.
“—Ahh claro, el granjero —” dijo una niña.
“— ¿Sólo el granjero? —” volví a preguntar. 
“—Es verdad —” contestaron, “— necesitamos una chica para que no esté solo Andrés Agustín”. 
Tras recuperarme del planchazo repliqué que las chicas podemos hacer de todo en las granjas, hasta conducir tractores si hace falta.
¿Cómo se ordeñan las vacas?
Vale, la leche viene de las vacas y se envasa en el tetra brick, pero al parecer se sigue ordeñando a mano. Había que adivinar la palabra “cubo”, y los chicos comenzaron a dar pistas: 
“—¡Sirve para llevar agua! —” vamos bien, pensé.
“—¡Para llevar comida para los animales! —” vale; el concepto pienso no lo controlan, pero es comprensible.
“—¡Para ordeñar!  — Ayayayayyy….
Entiendo que dibujar una sala de ordeño no es nada fácil, sobre todo si no has visto una en tu vida. Pero dibujos animados y cuentos con gente ordeñando en el campo con la banquetita, de esos sí que han visto, y además quedan más bonitos.
También en inglés
En los colegios bilingües, los temas relacionados con agricultura y ganadería se estudian en Sciences, y por tanto en inglés. Aunque creo que lo lógico sería enseñar primero el vocabulario en castellano y luego ya en inglés (que es lo que hemos hecho), de vez en cuando, si la ocasión era propicia, nos atrevíamos también con la lengua de Shakespeare.
Una granja bilingüe de niñas del Colegio Ártica. Esta cumple la cuota de género, pero parece que los granjeros tienen poco presupuesto para vestuario…o que son muy mañosos con la aguja y el dedal.
Premio a la originalidad
Puestos a ser originales, me quedo con esta granja de unos niños del Colegio Alameda de Osuna. ¿Quien dijo que en una granja no podían convivir las setas de Mario Bros, los cazas del Imperio Galáctico, un dinosaurio, una colmena y un árbol que pone huevos?. Por cierto, los puntitos rojos al lado del canal de agua son tomates.

 

Esta granja-zoo, dibujada por niños del Josep Tarradellas, es la campeona en biodiversidad.
SESIÓN DE FOTOS
Hoy en día no hay evento que se precie sin su sesión de fotos, y nosotros no íbamos a ser menos, así que diseñamos nuestro propio “Photocall”, para que los niños se hicieran la foto de rigor y quedara otro recuerdo de la actividad (aparte de los dibujos antes mencionados).
Diversión garantizada para el resto de compañeros . Fuente: César Marcos/ Editorial Agrícola Española.
¡¡ SALIMOS EN LOS MEDIOS !!
Aunque modestamente, los medios de comunicación se han hecho eco de nuestra iniciativa. Aquí os dejamos los enlaces. 
El primer día (03/11/2015) vino Radio Nacional a entrevistarnos en directo en el colegio Tres Olivos para el programa de “Las mañanas de rne”  (Minuto 27:50)
Nuestros amigos de Agrosfera también nos dedicaron un hueco el día que fuimos al Colegio Carlos Cano de Fuenlabrada . Aquí tenéis el vídeo.

Por cierto, chapó por los profes de ese colegio; cuando los profes están implicados y colaboran en los juegos (sin interferir), los niños aprenden más y todo sale rodado, y eso es lo que ocurrió en este cole.

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