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LOS SILOS, CATEDRALES DEL CAMPO

Si has viajado por el interior de España, y eres observador, habrás reparado en algún edificio como este, situado cerca de pueblos o ciudades de cierta importancia. Para los que no lo sepáis, se trata de silos destinados al almacenamiento de cereales.

Silo de Carbonero el Mayor.
Silo de Carbonero el Mayor. Cada año, al final de la cosecha los agricultores tenían que acudir obligatoriamente al silo a vender su grano. Fuente: David Daguerro – Own work. Licensed under CC BY-SA 4.0 via Wikimedia Commons.

A estos hitos se les ha llamado las «catedrales del campo», ya que destacan por su altura en el paisaje rural. A pesar de su destino más prosaico (pero no menos importante) y de un aspecto bastante menos espectacular que las catedrales de verdad, también forman parte de nuestro patrimonio. En este caso del industrial agroalimentario. En realidad, la gran mayoría de ellos están hoy en día olvidados y en desuso.

Un poco de historia

Situémonos en la España del primer tercio del siglo XX. Unas cosechas de trigo muy variables de un año para otro, el aumento de las tierras dedicadas a este cereal, aunque apenas dieran rendimiento y una gran desorganización del mercado del trigo, hacían necesario que el Estado interviniera, estabilizando precios y rentas. Esta situación, denominada como «el problema triguero», fue objeto de las típicas discusiones políticas sobre lo que había que hacer, que solo se tradujeron en el tímido intento de los silos cooperativos. Pero llegó la Guerra Civil y lo trastocó todo.

Servicio Nacional del Trigo

En plena contienda, en 1937, se crea el Servicio Nacional del Trigo (SNT), cuya misión era comprar la cosecha de trigo a los agricultores, para asegurar el abastecimiento de la población y el mantenimiento de los campesinos. Durante la posguerra (a la que hay que añadir la «pertinaz sequía») aumenta la precariedad de los miles de pequeños agricultores trigueros, se hace inevitable una mayor intervención estatal.

Red Nacional de Silos y Graneros

Así, entre 1941 y 1984 el SNT proyecta, construye y consolida la Red Nacional de Silos y Graneros, una enorme infraestructura estatal diseñada por Ingenieros Agrónomos (asesorados por un arquitecto en temas de estética) para recoger el trigo en las zonas productoras y redistribuirlo según las necesidades. Para su construcción se utilizaron los precarios materiales disponibles en la posguerra y se contó con el asesoramiento de ingenieros alemanes.

Red Nacional de Silos de España
España cuenta con una Red Nacional formada por 672 silos y 277 graneros, aunque se han perdido algunos de ellos. Se distribuyeron estratégicamente por las principales regiones cerealistas y asociados a nudos de comunicación (ferrocarril, carreteras y algunos puertos).   Fuente: SNT/www.silosygraneros.com.

Los primeros silos que se construyeron fueron los de tránsito, preparados para recibir el grano de los silos de recepción y regular el tráfico de grano entre zonas productoras y consumidoras. También servían de almacén para regular los precios entre años de cosechas variables. El silo de Córdoba es un majestuoso ejemplo de este tipo, que actualmente se utiliza para guardar las piezas que no caben en el Museo Arqueológico de Córdoba. Fuente: Américo Toledano – Own work. Licensed under CC BY-SA 4.0 via Wikimedia Commons.

También se construyeron silos en los puertos de Málaga y Tenerife. En esta foto se ve como en el de Málaga (actualmente derruido) se transportaba el trigo mediante tubos de succión desde las bodegas del barco a las celdas del silo.  Fuente: SNT/www.silosygraneros.com

La Comunidad Económica Europea

Mientras el sector del trigo y otros cereales funcionó en régimen de monopolio estatal, los sucesivos organismos estatales agrarios se dedicaron a comprar, almacenar y vender cereales, por lo que todos los Silos de la Red se usaban con frecuencia. Con la incorporación de España en la Comunidad Económica Europea en 1986, la intervención en los mercados pasa a depender de la legislación comunitaria y ya no hacen falta tantos. En la actualidad disponemos de una Red Básica de almacenamiento público compuesta por 141 unidades, entre silos y graneros.

No todos los silos son iguales

Aunque estos edificios puedan parecer iguales, hay una gran diversidad, que hace a la Red de Silos única en el mundo. Aunque funcionalmente son todos muy parecidos, el aspecto final varía mucho según su destino, la época de construcción y los materiales utilizados.

Castillo de Arévalo
Desde la Nacional VI se puede ver el Castillo de Arévalo, que ahí donde lo veis, fue reconvertido en silo en 1953. Se abandonó su uso como silo en 1977 y se ha vuelto a recuperar como castillo. Este forma parte del grupo de silos construidos en edificaciones anteriores. Fuente: Magrama.

En una primera etapa los silos se adornaban mucho, para darles la majestuosidad requerida a una obra pública construida por el régimen. Este silo de Ávila es un buen ejemplo. Fuente: Jacinta Lluch Valero, Licensed under CC BY-SA 2.0 via Wikimedia Commons.

En una segunda etapa de construcción, a finales de los años cincuenta, se impone el sentido práctico y la economía. Se construyen silos más pequeños dispersos por el territorio, proyectados en serie y de aspecto más sobrio. Son los silos típicos que todos conocemos, como los de las fotos de Carbonero el Mayor o Motilla del Palancar.

En la última fase final de la red, en la década de los 70, primaba economía en la construcción y los silos, desnudos y funcionales, se parecen más a los construidos en Norteamérica.

Un silo por dentro

Un silo de almacenamiento vertical debía ser capaz de almacenar grano, facilitar las tareas de llenar, vaciar o mover el grano de unas celdas a otras para evitar su fermentación, e incluso la selección de grano como semillas. Para cumplir con su función, todos los silos cuentan con una serie de características comunes.

Foto «Silo de cereal en Motilla del Palancar» by B25es – Own work. Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons. Modificada por la autora para mostrar las distintas partes del silo.

Las celdas de almacenamiento son grandes depósitos verticales adosados entre sí, formando filas. Pueden apreciarse a simple vista o no. Pueden ser de hormigón, ladrillo cerámico o acero.

La torre elevadora aloja en su interior la maquinaria necesaria para elevar el grano desde el foso, donde descargaban el grano los camiones, hasta la galería superior horizontal de reparto. Allí se encontraba la maquinaria que distribuía el grano en las distintas celdas.

Para sacar el grano de las celdas existía una galería inferior donde se encontraba toda la maquinaria que permitía recoger el grano por gravedad, pesarlo y ensacarlo o cargarlo en los camiones.

Muchos silos también cuentan con marquesina en la zona de recepción del grano, para proteger tanto a los agricultores de las inclemencias del tiempo (básicamente sol, recordemos que el trigo se cosecha en verano). Son también muy frecuentes las naves anexas adosadas al silo para realizar tareas de ensacado, selección y guarda de maquinaria.

Esquema del interior de los silos de almacenamiento vertical.
Esquema del interior de los silos de almacenamiento vertical. ( En el video sobre los silos andaluces que enlazo al final de la entrada hay una animación muy apañada de su funcionamiento, min 4.43). Fuente: Mateo Caballos, C. (2009) / www.silosygraneros.com

Situación actual

Aparte de los silos que constituyen la red básica y que están actualmente en uso. La administración central ha ido poco a poco deshaciéndose del resto, «endosándoselos» a Comunidades Autónomas y ayuntamientos. Aun así, todavía le quedan.

Para evitar el derribo o desaparición de este patrimonio histórico, se han planteado fórmulas de reutilización de estos edificios, ofreciéndoles otros usos: museo, teatro, centro de recepción de visitantes, biblioteca, hotel o incluso balneario.

Hotel Tximista
El Hotel Tximista recupera un antiguo silo que durante mucho tiempo funcionó como fábrica de harinas. En esta foto se aprecia bien la galería inferior. Foto cedida por la compañía

Aquí podéis ver distintas maneras de dar nuevos usos a los silos.

 

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