El lino es el tejido del verano. Una fibra capaz de absorber hasta un 20% de agua sin llegar a adquirir un tacto húmedo. Es ligera, natural, resistente y biodegradable a la vez. La única pega es que es poco flexible y se arruga con facilidad, pero bueno, dicen que la arruga es bella y con el calor lo que menos apetece es planchar.
Acompáñanos a conocer mejor a esta fibra, que además de hacernos más llevadero el verano es cada vez más apreciada por su sostenibilidad.
Una pizca de botánica e historia
El lino (Linum usitatissimum) es una planta herbácea anual de la familia de las lináceas, con tallos huecos que pueden alcanzar el metro de altura. Ya el propio nombre de esta especie —usitatissimum que significa «de muchísima utilidad» en latín nos da una pista de su importancia. De hecho existen evidencias documentadas de cultivo de lino en Babilonia hace más de siete mil años, y ya en la Antigüedad se comerciaba con telas de lino entre Arabia, Palestina y Roma.
¿Sabías que el lino es de las primeras plantas domesticadas por el ser humano? Hay evidencias de uso en Egipto y Mesopotamia desde hace milenios.

Lámina botánica del lino. Antes de conocer el algodón y hasta el siglo XVIII, en Europa el lino era la fibra textil más importante después de la lana.
Fuente: Walther Otto Müller – List of Koehler Images, Public Domain
Cómo y dónde y se cultiva el lino
Asociamos el lino con el calor, pero curiosamente se cultiva en el norte de Europa. Francia lidera la producción europea, junto con Bélgica y los Países Bajos.
España no es hoy un productor importante de lino textil, aunque está recuperando terreno en las zonas históricamente aptas para su cultivo: Galicia, Segovia y León.
El cultivo
El lino para fibra textil es un cultivo asociado a climas templados y húmedos. En Europa se siembra a comienzos de primavera (marzo-abril) y tiene un periodo vegetativo de unos 100 días. En tan poco tiempo (el trigo de invierno por ejemplo tiene un ciclo de 180-250 días) Necesita humedad constante y regular durante ese tiempo y apenas tiene margen para sobreponerse si llegan días con una meteorología adversa. Es especialmente vulnerable al «encamado»: si llueve en exceso justo cuando el tallo está más alto, la planta se tumba y la cosecha se resiente mucho en calidad.

El lino se integra bien en las buenas prácticas agrícolas. Es un cultivo de secano (prefiere un clima húmedo en el que no es necesario regar), tiene pocas necesidades de fertilización y no agota los nutrientes del suelo. Debe integrarse en rotaciones de cultivos, en las que se siembra cada seis o siete años. Se trata de una planta con sistema radicular fino, con pocos pelos radiculares, es decir poco capaz de explorar el suelo y captar nutrientes poco móviles (sobre todo fósforo y zinc). Por esta razón, el lino es uno de los cultivos «modelo» en fisiología vegetal para estudiar la dependencia con las micorrizas (si quieres saber qué son pincha aquí). Además, sus raíces segregan toxinas que pueden romper el ciclo de malas hierbas para otras especies cultivadas.
Una especie, dos tipos de cultivo
Hasta ahora hemos hablado del lino textil europeo, pero como veremos más adelante, esta especie también se cultiva por su semilla, llamada linaza.
El lino de fibra se recolecta justo tras la floración, con el tallo aún verde-amarillento, porque así se obtiene una fibra más flexible y resistente. El lino cultivado por su semilla se cosecha más tarde, cuando las cápsulas que albergan las semillas están secas y de color pardo. Por esta razón puede cultivarse en zonas con un clima más cálido.
Los distintos usos del lino
El lino y sus productos se utilizan en diversas industrias y contribuyen a la bioeconomía. Veamos las más importantes:
Productos textiles
Las fibras largas de lino se utilizan para producir lino, un tejido de alta calidad empleado en prendas de vestir, productos textiles domésticos y aplicaciones industriales.

Para obtener el lino textil se siguen una serie de pasos específicos de este cultivo:
1. Recolección: el lino se arranca de raíz, no se siega para conservar la longitud completa de la fibra. Cortar el tallo, como se hace con muchos cultivos, rompería la continuidad de la fibra y reduciría muchísimo su valor textil. Por esta razón existen máquinas específicas llamadas «arrancadoras».

2. Enriado (retting): los tallos se dejan varias semanas en el campo para que se descompongan de forma natural, un proceso que disuelve la pectina que mantiene unidas la fibra y la parte leñosa del tallo. También puede hacerse de manera artificial.
3. Agramado: las partes leñosas del tallo se rompen mecánicamente para liberar las fibras, separando fibra larga, fibra corta, semillas y subproductos.
4. Espadado y rastrillado (peinado): se elimina la agramiza restante y se disponen las fibras en paralelo, dejándolas listas para hilar.
5. Hilatura: las fibras se convierten en hilo.

¿Sabías que la resistencia a la rotura de la fibra de lino es casi el doble que la del algodón?
Alimentación humana
Las semillas de lino son una fuente importante de ácidos grasos omega-3 y fibra alimenticia. Se incorporan a alimentos tales como pan, cereales de desayuno y complementos alimenticios.
Piensos
La harina de linaza, producto secundario del proceso de extracción del aceite de linaza, tiene un alto contenido proteínico y se utiliza como pienso para animales. Se utiliza en dietas de ganado para mejorar el perfil de la grasa contenida en carnes y leches (es decir para aumentar la proporción de omega-3).

Productos industriales
Las fibras cortas se transforman posteriormente en otros materiales: puede sustituir a la fibra de vidrio en materiales compuestos de plástico y en la industria del automóvil, Otras aplicaciones de la fibra corta son la fabricación de muebles de material compuesto o de mantas de aislamiento en el sector de la vivienda.
El aceite de linaza se utiliza como barniz, en pinturas al aceite y en la producción de linóleo.
El cultivo del lino en España
Actualmente está experimentando cierto renacimiento, pero no por su producción textil sino hacia un mercado en expansión enfocado en la linaza, ya que estas variedades admiten climas más cálidos.
La producción de fibra de lino, hoy casi desaparecida, si fue importante históricamente especialmente en Galicia (por su clima húmedo) y en provincias como Segovia y León, que conservan una inmensa riqueza toponímica e histórica vinculada a los antiguos telares y acequias de enriado.
Así, aunque hoy el lino sea casi anecdótico en los campos españoles, sigue presente en mapas de carreteras y en el DNI de miles de personas — un Linares, un Liñares (en Galicia) o un Llinars (en Cataluña) son, en cierto modo, herederos de aquellas personas que trabajaron los cultivos y las fibras de lino.