Felipe Medina

FELIPE MEDINA, UN AGRÓNOMO EN EL SUPERMERCADO

Nuestro invitado no trabaja en el campo pero sí en otro eslabón de la cadena alimentaria. En esta entrevista nos explica el importante papel que juegan los supermercados, encargados de la distribución de alimentos.

Felipe Medina es doctor en economía agroalimentaria e Ingeniero Agrónomo por la Universidad Politécnica de Madrid. Tiene más de 15 años de experiencia en asociaciones del sector agroalimentario y actualmente es secretario general técnico de ASEDAS (Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados). No trabaja directamente en el campo pero, al igual que otros entrevistados, no para quieto: es miembro del Comité Económico y Social Europeo (CESE) vocal de la junta directiva de la Asociación Española de Economía Agroalimentaria y en sus ratos libres juega al golf.

También ha publicado artículos de referencia y tiene un blog en el que habla sobre la cadena alimentaria, la gente que trabaja en ella o, por ejemplo, la ley de desperdicio alimentario. Todo esto lo que lo convierte en un entrevistado con mucho que aportar a un blog divulgativo de alimentación.

Eres doctor ingeniero agrónomo, especializado en economía agroalimentaria y llevas más de 20 años trabajando en este sector. ¿Hubo un momento concreto, una persona o una experiencia que te enganchó a este mundo?

Mi pasión por este mundo nace de una idea que tengo muy clara: la distribución alimentaria está íntimamente ligada a la vida de las personas, y a cómo se organizan los barrios y ciudades donde viven. Esta labor va mucho más allá del aspecto comercial; podría decirse que es el arte de transmitir el valor social que estas empresas aportan a la comunidad a través de las relaciones institucionales y la comunicación.

A lo largo de más de 20 años mi mirada ha sido siempre hacia el futuro, lo que me lleva a abordar temas clave como la política alimentaria y la sostenibilidad en el sector del gran consumo. La experiencia de ver cómo los supermercados se consolidan como un buen lugar para hacer una compra de proximidad equilibrada, accesible y circular, mantiene mi compromiso con esta profesión.

Felipe Medina fue elegido colegiado de honor por el Colegio de Ingenieros Agrónomos de Centro y Canarias.

Desde ASEDAS lleváis años insistiendo en que la cadena agroalimentaria es un sistema donde todos los eslabones se necesitan mutuamente. ¿Qué ocurre cuando uno de esos eslabones falla o actúa de forma unilateral?

Podemos ver la cadena agroalimentaria como una cadena de valor compartido, donde la colaboración es esencial para el crecimiento común. Cuando esto ocurre se pone en riesgo la competitividad y la capacidad de suministrar alimentos, por lo que es vital mantener un diálogo permanente entre todos los sectores que forman la cadena. La creación de alianzas estratégicas ha demostrado que la unión fortalece a toda la industria agroalimentaria española.

En este artículo afirmas que «el corazón del comercio de alimentación son las personas que trabajan en él. Y su función específica es mucho más que la de “bombear” alimentos cada día del año a cada rincón del país» ¿Podrías contarnos, aunque sea por encima, quiénes son y qué hacen las más de un millón de personas que trabajan en distribución alimentaria?

El corazón del comercio alimentario lo forman más de un millón de profesionales, de los que en torno a 344.000 pertenecen directamente a empresas que forman parte de ASEDAS. Hay un dato que quiero destacar: este sector es un motor de empleo femenino, ya que el 53% de los puestos directivos y de coordinación en los supermercados están ocupados por mujeres.

Estos trabajadores desempeñan tareas muy diversas y aparentemente invisibles que garantizan un suministro eficiente de alimentos a la sociedad. Su labor diaria permite que más de 11 millones de metros cuadrados de superficie comercial funcionen con precisión, llevando una compra completa y segura a cada rincón del país. Además, su compromiso social se hace evidente en situaciones de crisis, su esfuerzo ha sido comparado con el de otros servicios esenciales para la salud y el bienestar de los ciudadanos.

Foto tomada de su blog: https://unagronomoenelsuper.com/

A pesar de la existencia de centros comerciales, que tuvieron su apogeo hace unas décadas, lo cierto es que hoy en día más del 90% de las personas acude andando a comprar al supermercado del barrio (o del pueblo) justo lo que necesita y cuando lo necesita. ¿Crees que valora lo que tiene o lo da por sentado? Por otra parte, ¿cómo se adaptan los supermercados a los gustos y necesidades del consumidor?

El modelo español de comercio de proximidad permite que la gran mayoría de la población tenga un supermercado muy cerca de su casa, lo que fomenta una movilidad urbana sostenible al acudir a pie. Aunque, a veces, el consumidor puede dar por sentado este servicio debido a su enorme eficiencia, el sector trabaja constantemente para que esta «invisibilidad» sea sinónimo de confianza y seguridad.

La adaptación a los gustos del cliente es constante: desde ofrecer más de 800.000 productos de gran consumo hasta desarrollar surtidos específicos para personas mayores, turistas o celíacos. Además, se impulsa la proximidad digital y la posibilidad de recurrir a distintos canales de compra que respondan a las nuevas necesidades tecnológicas y de gestión del tiempo de los consumidores actuales.


Has reflexionado también sobre el papel de la distribución alimentaria en la prevención del desperdicio alimentario. ¿Qué puntos habéis ido mejorando para alcanzar el 0,45 % de índice de desperdicio? ¿En qué aspectos hay todavía margen de mejora desde el punto de vista de toda la cadena alimentaria?

Se ha logrado reducir el desperdicio alimentario en los supermercados al 0,45 % gracias a una estrategia basada en la prevención, la eficiencia logística y la donación. La mejor herramienta es siempre evitar que el desperdicio se produzca; para ello se ajustan los suministros y se establece una estrecha colaboración con entidades como los Bancos de Alimentos. El margen de mejora reside en seguir avanzando hacia una economía circular y en la simplificación de la normativa medioambiental para que sea más práctica y eficiente.

El reto para toda la cadena es mantener el equilibrio entre la sostenibilidad medioambiental, la económica y la ética, asegurando que los alimentos aprovechables lleguen siempre a quienes más los necesitan.

Podría pensarse que al ser ingeniero agrónomo estás más pegado al campo. En tu opinión, ¿qué falla, o qué no se entiende, en la formación de precios?

Un error común es pensar que el aumento de precios se debe a los márgenes de beneficio, cuando la realidad es que el problema está en el aumento objetivo de los costes de producción, energía y logística. En la distribución alimentaria, los márgenes son muy reducidos y el éxito del negocio se basa fundamentalmente en la rotación de los productos.

Es necesario que la sociedad comprenda que la cadena agroalimentaria hace un esfuerzo titánico por trasladar lo mínimo posible estos incrementos al consumidor. Para garantizar la estabilidad, es imprescindible contar con un sector agrario fuerte y competitivo, que asegure un suministro de calidad sin que la presión normativa o los costes externos comprometan su viabilidad.

Felipe viaja a menudo a Bruselas, ya que es representante de las empresas de distribución alimentaria en los grupos de diálogo civil de la Comisión Europea, también representa a las empresas de ASEDAS en Eurocommerce y, le queda tiempo para ejercer de Consejero del CESE en representación de las empresas de CEOE.

Con todo lo que sabes sobre cadenas de suministro, márgenes, etiquetado y desperdicio… ¿Cómo eres como consumidor al entrar en un supermercado? ¿Miras la letra pequeña, planificas la lista, o también caes en las compras impulsivas como cualquier hijo de vecino?

Como consumidor, el conocimiento técnico sobre el sector me lleva a valorar especialmente la seguridad alimentaria y la información veraz en el etiquetado. Se prioriza la compra de proximidad por sus ventajas en sostenibilidad y eficiencia, aprovechando la capacidad de elección que ofrece el competitivo mercado español. Aunque se planifica para evitar el desperdicio, también se reconoce la importancia de la innovación en el punto de venta que busca sorprender al cliente.

Al final, el objetivo es disfrutar de una dieta variada y de calidad, confiando en un sistema que trabaja día a día para que el acto de comprar sea una experiencia segura y satisfactoria para todos.

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