Primer plano de Marcos Garcés

MARCOS GARCÉS, LA NUEVA CARA DEL CAMPO: DE LOS ATARDECERES DESDE LA COSECHADORA A LOS SÁBADOS EN LA RADIO

Entrevistamos a Marcos Garcés, agricultor, ganadero y colaborador de la Cadena Ser. Nos cuenta cómo es vivir del campo en ecológico, los retos del medio rural y por qué conocer de dónde viene la comida importa más de lo que creemos.

En esta entrada os presentamos a otro agricultor que no para quieto. Esta vez nos vamos a Bañón, (Teruel) y su lema en redes es «Agricultura, como forma de vida» aunque, como veremos, siempre intenta conciliarla con su vida familiar y personal.

Está a la cabeza de una explotación que combina producción ecológica y convencional de cereales y proteaginosas sobre todo. También se dedica, junto con otros cuatro colegas, al cebo de cerdos bajo figuras de calidad garantizada.

Pero también tiene una intensa vida fuera del campo: es colaborador en un programa de radio en una importante emisora a nivel nacional y en horario de máxima audiencia y miembro de UAGA–Aragón —la representación de COAG en esta comunidad autónoma.

¿Desde cuando eres agricultor? ¿Por qué decidiste dedicarte a la agricultura profesionalmente?

Yo digo que soy agricultor desde que nací, porque desde pequeño me pegaba la vida jugaba a hacer maniobras con un tractor de pedales  Iba con mi abuelo en el tractor, porque ya no le dejaban conducir, a ver a mi padre que estaba en el campo. También iba con mi padre al campo; a partir de los doce años más o menos empecé a ir habitualmente todos los fines de semana. Siempre cuento que mi madre me amenazaba con no ir al campo si no sacaba buenas notas. En resumen, que soy agricultor porque siempre me ha gustado.

Tengo la inmensa suerte de trabajar en lo que me gusta, y eso es un lujo. Soy el mayor de tres hermanos, hijo, nieto y bisnieto de agricultores. Y lo he vivido mucho desde pequeño.

¿Tienes formación específica vinculada al sector agrario o ganadero? ¿y otro tipo de formación que creas que te ayuda en tu tarea diaria?

Formación como tal, aparte de los cursos que haya podido dar, no tengo. Yo empecé a estudiar agrónomos porque quería ser agricultor, pero dejé la carrera en segundo año. Las ingenierías, al principio, son muy comunes y tocan poco lo que tiene que ver con tu carrera.

Entonces, me cansé y me cambié a Sociología y Ciencias Políticas. La política, la economía, la filosofía son campos de estudio que también me gustan mucho. La sociología me ha aportado algo que quizás no lo hubiera conseguido de otra forma: la forma en la que veo la agricultura, cómo la entiendo y la enmarco en la sociedad, incluido el medio rural. Creo que esa visión y esa amplitud de miras me ha servido y me sirve muchísimo en mi día a día y en mi trabajo.

Tengo la inmensa suerte de que mi padre siempre me ha llevado a charlas, foros, jornadas y ferias, no solo de maquinaria, sino más técnicas, de producto terminado. Esto me ha servido mucho para formarme, aunque yo también he tenido esa inquietud; por ejemplo gracias mi responsabilidad en COAG, he viajado mucho, siempre pregunto a gente, leo o investigo sobre agricultura porque me gusta. En el fondo es un poco la universidad de la calle.

¿Qué cultivos produces? Como productor, y desde el punto de vista práctico, qué ventajas e inconvenientes ves a la producción ecológica y a la convencional?

Nosotros tenemos una explotación agrícola de extensivo, con dos terceras partes en ecológico y una en convencional, que cultivamos cereales, forrajes, oleaginosas y proteaginosas. También tenemos granjas de cebo porcino donde criamos cerdos con los que obtenemos carne fresca amparada en la IGP “Cerdo de Teruel” y jamones que pertenecen a la DOP “Jamón de Teruel / Paleta de Teruel”.

Nosotros tenemos dos terceras partes en campos que llevan ya 26 años certificados en ecológico. En ellos practicamos lo que ahora se llama agricultura regenerativa porque no tocamos casi nada el suelo: lo vamos mejorando utilizando estiércoles y con rotaciones de nueve a doce cultivos distintos. Nuestros barbechos los hacemos con forrajes, hacemos falsas siembras y metemos vezas, esparcetos, etc., para mejorar el suelo.

Cosecha de esparceta para forraje
Cultivo de esparceta listo cosechado para forraje.

Respecto a las diferencias entre convencional y ecológico. La agricultura convencional es más fácil, pero necesitas más gastar dinero. La ecológica es mucho más difícil, porque tú necesitas estar muy pendiente: saber mucho mejor lo que está pasando y lo que va a pasar en el cultivo, saber cómo está el suelo, tener una rotación, prever y anticiparte, porque no tienes herramientas de acción inmediata como son un fertilizante o un herbicida. En ecológico no tienes eso, necesitas más tecnología, estar más en contacto con lo que es el suelo y la planta, dar más vueltas por el campo, y necesitas anticiparte mucho. En definitiva que es muchísimo más complicado.

La agricultura convencional es más fácil, pero para mí tiene el inconveniente del coste. En una zona como la nuestra, de tres mil kilos por hectárea de media en un año normal, no podemos competir con agricultura convencional. Por esta razón, con nuestros cultivos en ecológico nosotros intentamos generar un diferencial a la hora de la venta.

Según la estación tus tareas cambian considerablemente, pero ¿podrías contarnos cómo es un día típico en las épocas de más trabajo?

Bueno, como tú dices, cambian mucho las tareas. Ahora, por ejemplo, en verano que estamos cosechando, yo me voy de casa a las seis o las siete de la mañana y estoy todo el día en el campo: desde que preparamos la máquina, empezamos a cosechar, comemos en el campo, llevamos remolques, merendamos, cenamos y legamos a casa sobre las once o las doce de la noche, sea sábado o domingo.

La época de siembra también es bastante caótica, aunque ahí intento organizarme para levantar a mis dos hijos pequeños y volver a casa a las cuatro o cinco para estar con ellos por la tarde. El resto del año yo siempre intento llevar a los pequeños al colegio, comer con ellos, y estar con ellos a la hora de acostarlos.

Porque, aunque amo la agricultura y mi trabajo, tengo muy claro cuál es el límite entre que me atrape y no disfrutar de mi vida personal, mi familia o viajar. Marco esas líneas muy bien porque sé que pasa el tiempo y estas cosas no vuelven. Por ejemplo, mis hijos tienen cuatro y seis años e intento estar mucho, con ellos y disfrutarlos mucho.

Un buen ejemplo de agricultura familiar

¿Cuáles son los principales retos y problemas a los que te enfrentas a diario?

A mí lo que más me preocupa es el cambio climático porque no sé dentro de 20 años lo que voy a poder producir en Bayón, y tenemos que seguir produciendo mientras nos vamos adaptando a eso. Un agricultor no deja de ser un autónomo con los recursos muy limitados, y con las inversiones que tenemos que hacer ahora resulta muy, muy, muy complicado. Si se añade la inestabilidad de precios que tenemos: costes elevados y picos en las ventas (el cereal, que lleva dos años con los precios muy bajos). Ser sostenible económica y medioambientalmente, y al la vez tener una visión de futuro, es un reto muy, muy interesante.

Para mí, uno de los principales retos es también la situación del medio rural. Yo al final vivo en en una zona de lo que llaman despoblado y sé que, por ejemplo, para que mi mis hijos tengan las mismas oportunidades sociales, laborales, formativas o de ocio, pues nos va a costar a mí y a mi mujer mucho dinero y tiempo en comparación con mis amigos. Además, yo tengo mi trabajo, pero para mi mujer las oportunidades son menos. Me preocupa mucho el futuro de pueblos como el mío, y el futuro de mis hijos, que sé que son felices, aman el pueblo y lo disfrutan muchísimo y tienen una infancia ideal. Pero sé que para que tengan un futuro, como los hijos de mis amigos de Zaragoza —porque no hace falta irse a Madrid— pues, pues nos va a costar mucho.

¿Cuál consideras que es la parte más difícil de tu trabajo? ¿la más aburrida? ¿Y la que más satisfacciones te da?

La parte más difícil de mi trabajo es, anticiparse a lo que va a pasar. En la naturaleza, las cosas que pasan llevan tiempo gestándose, nada es inmediato y preverlo es muy complicado. Y también adaptarnos al cambio climático.

¿La más aburrida? Te diría que la burocracia. Es necesaria porque hay que tener un control pero para mí es lo más tedioso.

¿Y lo que más satisfacción me da? A mí me gusta mucho sembrar. De todo lo que hago en el campo, es lo que más me gusta. Sembrar, los atardeceres cuando cuando vuelves a casa, vivir en el campo y tener monte cerca.

Añadiré a la pregunta anterior que tener un campo majo y conseguir una buena cosecha te da una satisfacción muy, muy chula. Otra más todavía es que alguien pruebe un producto tuyo y lo disfrute. Por ejemplo, con mis hijos hacemos nuestra harina con el trigo que cosechamos: yo les tengo un trozo para que lo siembren y lo cuiden, entre comillas, lo cosechamos, hacemos harina y masa de pizza. Para mí eso es una satisfacción: saber lo que como, de dónde viene, es un lujo.

Pasando la grada de cadenas

Es posible que mucha gente te haya oído hablar y contar cosas sobre el campo porque eres colaborador del programa de la Cadena Ser «A vivir que son dos días», en la sección Radio Periférica ¿qué destacarías de esta posibilidad?

Bueno, pues que es un lujo poder tener un hueco en un programa de ese nivel, y de esa audiencia que además, sobre todo, o gran parte es urbana. Tener un espacio para hablar de medio rural, de agricultura y ganadería… porque al final nosotros lo que intentamos en ese espacio es contar realidades del sector, a veces buenas y a veces malas, de una forma que lo entienda el que no tiene ni idea de lo que es un campo o una vaca, y solo lo ha visto en fotos o por la carretera. Siempre lo decimos, tanto yo como mis compañeros colaboradores, es un lujo tener ese espacio en un programa de ese nivel y esa audiencia.

Y creo que es importante porque siempre nos achacan que en el sector nos quejamos mucho. Y es que creo que hemos comunicado mal. Afortunadamente se está cambiando mucho eso: vosotros y muchos periodistas especializados sois ejemplo. Y por eso estos espacios son tan valiosos, porque vivimos en una sociedad que no conoce lo que es la agricultura y la ganadería y creo que si lo conocieran entenderían mejor nuestros problemas y nuestras realidades. No habría, o habría menos malentendidos acerca de muchos temas que se sacan de tiesto porque la gente no tiene idea de cómo producimos.

Por otra parte el Estado debería hacer mas para que la gente conozca de dónde vienen los alimentos, se preocupe de dónde vienen, quien y cómo se han producido. Y también tengan una cierta formación como consumidores, porque al final a nosotros, al sector, nos interesa que nos conozcan poder hablar y enseñar lo que hacemos, para que el tema esté sobre la mesa y generar más apoyo.

En tu cuenta de Instagram (mgarceslz) compartes unas fotos espectaculares de tu trabajo como agricultor y de la comarca donde vives. Si tuvieras que elegir un solo mensaje para que llegue a la gente de ciudad, ¿cuál sería?

Es que me gustan tanto los sitios donde estoy. No soy fotógrafo ni nada de eso, pero bueno, al final cuando estás en sitios con atardeceres chulos, en montes chulos… pues no sé salen fotos como esas. Mira, ayer subí una de la cosecha y un chico que está con otra cosechadora me dijo: «qué foto has hecho» y le contesté «Pues que estaba el cielo… como para no hacer una foto».

Si tuviera que elegir un solo mensaje para que llegue a la gente de la ciudad, ¿cuál sería? pues que la, la agricultura y la ganadería es uno de los sectores más estratégicos que tenemos como sociedad. Al final somos lo que comemos y haber tenido comida en abundancia y barata nos ha hecho despreocuparnos de lo que es la alimentación. Y es hora de que, como sociedad y como individuos, analicemos y nos preocupemos de verdad por quién ha producido la comida que tenemos, de dónde viene, cómo se ha producido y sobre todo, qué tipo de agricultura queremos para el futuro. Y en base a eso estructurarlo. Además somos lo que comemos, la alimentación es salud y saber cómo se produce algo que te estás comiendo es muy importante.

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